AUTOESTIMA BAJA
La autoestima baja es un problema que afecta a muchísima población pero curiosamente la mayoría no es consciente de ello. Cuando acudimos al psicólogo por problemas de ansiedad y depresión en la inmensa mayoría de los casos lo que subyace a estas patologías es una baja autoestima, pero las personas habitualmente no somos conscientes de ella, o de la forma en que nos repercute en nuestra salud mental.
En la construcción de nuestra propia autoestima, cada ser humano
recorremos un camino que es único e incomparable con el de los demás. La
autoestima va forjándose paulatinamente, y aunque influyen las características
personales, las experiencias vividas y las personas con las que te relacionas
son un factor decisivo. Esto dará como resultado una sensación subjetiva de
valía personal o por el contrario de incapacidad.
Los primeros años de vida son cruciales para la formación de una alta o
baja autoestima, pero también las experiencias que vamos viviendo de adultos
pueden modificarla. Entre las múltiples causas de una baja autoestima podemos
señalar las siguientes:
– Los abusos
físicos, sexuales, y emocionales, y más a una edad temprana.
– El grado de
expectativas a los que estuvimos expuestos en nuestra infancia por nuestros
padres y profesores.
– Sufrir
discriminación de cualquier tipo.
–
Sufrir acosos o bullying.
– Sufrir una
pérdida de un ser querido.
– La exclusión
social
– Afrontar el
desempleo o situaciones laborales precarias
Cuando una persona atraviesa momentos difíciles, casi sin darse cuenta
va forjándose unas creencias negativas sobre sí mismo. Ya sea sobre su
capacidad intelectual, su apariencia, o sus capacidades para tener éxito en la
vida.
Lo importante de la baja autoestima es que generalmente se sustenta en
creencias y no en hechos, y el sistema de creencias de las personas se puede
modificar y moldear.

Consecuencias de una baja autoestima
Una baja autoestima repercute negativamente en todos los ámbitos de tu
vida. La percepción que tienes de ti mismo y de tu valía o carencia de ella, va
a influir irremediablemente en tu rendimiento laboral, en tus relaciones
personales y en tu relación con el mundo y contigo mismo.
“No podemos querer a los demás sino aprendemos primero a querernos a
nosotros mismos”
Quererte a ti mismo es mucho más complejo de lo que parece. Saber
quererte bien es aceptarte, respetarte, atender a tus necesidades vitales y
amarte por ser quien eres, con tus virtudes y tus defectos.
Una persona que se quiere y se valora a sí misma proyecta a los demás
buenas vibraciones, y la curiosidad por conocerla. Irradia amor, porque se ha
aceptado a sí misma. E inconscientemente los demás lo perciben.

Tomado de la pagina "blog.cognifit.com"
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